Una de las preguntas que más me hacen en los grupos de la app o cuando nos encontramos cara a cara en las reuniones barriales es:
“¿Y si hacemos una ronda? ¿Cómo se hace? ¿Hay que ser policía o saber artes marciales?”
La respuesta es simple: no, no hace falta ser experto en seguridad para cuidar lo que es nuestro. Lo que hace falta es algo que, por suerte, muchos ya tenemos: compromiso, sentido común y ganas de proteger nuestro barrio.
Organizar una ronda vecinal es mucho más fácil de lo que parece, y puede traer enormes beneficios. No solo por lo que evita, sino por lo que genera: confianza, organización, comunidad. Y eso también es seguridad.
Acá te dejo una guía rápida, práctica y pensada para nosotros, los que no miramos desde lejos, sino que estamos todos los días en el barrio, con los pies en la tierra.
1. Empezá por lo pequeño: una cuadra, una manzana, un pasaje
No hace falta que participen 30 vecinos. Con 3 o 4 que estén dispuestos a colaborar ya se puede empezar. La ronda no tiene que durar horas: basta con 30 minutos, una o dos veces por semana.
Lo importante es que sea constante y visible. Que los demás sepan que hay ojos abiertos.
2. No salgas solo. Siempre en pareja
Nunca es recomendable hacer la ronda de manera individual. En pareja o trío es mejor: por seguridad, por compañía y por organización. No se trata de enfrentar el delito, sino de disuadir, observar y avisar.
3. Herramientas básicas (y legales): linterna, silbato y celular
Llevá una linterna (aunque haya luces, siempre ayuda), un silbato (sirve para alertar rápido) y tu celular con la app «Vecinos en Alerta» abierta, lista para usar el botón de emergencia si hace falta.
No hace falta portar ningún otro tipo de elemento. La idea es prevenir, no intervenir directamente.
4. Tomá nota, no tomes riesgos
Si ves algo extraño, no te pongas en peligro. Anotá: hora, lugar, descripción. Todo eso podés compartirlo después en el grupo vecinal. La información organizada vale oro. Y es mucho más útil que salir corriendo detrás de alguien sin saber bien quién es.
5. Coordinación vecinal y respeto mutuo
Antes de empezar, hablá con los vecinos. Acordá horarios razonables, recorridos y roles. Respetá a quienes no pueden o no quieren participar. No se trata de imponer, sino de sumar. Y cuando alguien nuevo se ofrece, recibilo con los brazos abiertos. La seguridad también se construye desde la inclusión.
6. Anotá, evaluá y mejorá
Después de cada ronda, podés anotar lo que observaste. ¿Había alguna calle sin luz? ¿Alguna esquina con movimiento raro? Eso después sirve para hacer reclamos, planteos en reuniones o simplemente mejorar la próxima ronda. La seguridad también es planificación. Compartí tus resultados y observaciones en el grupo de whatsaspp de Vecinos en alerta de tu localidad, envia avisos importantes a los vecinos en la app y postea los datos en la red social Conexia.
¿Y para qué todo esto?
Porque cuando los vecinos se organizan, el delito retrocede. Porque cuando la gente se siente acompañada, vive mejor. Porque cuidarnos entre nosotros no es solo una necesidad: es un acto político. En el mejor sentido de la palabra.
Sé que muchas veces cuesta dar el primer paso. Pero cuando lo damos, algo cambia. En nosotros, en el barrio, en la energía que se respira.
Yo no me considero un héroe ni mucho menos. Solo soy un vecino más que decidió no quedarse de brazos cruzados. Y si vos también sentís eso, esta guía es para vos. Porque las soluciones reales no vienen de arriba: nacen en el barrio, y se multiplican cuando nos encontramos.
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