Octubre de 2025 nos regaló una de esas experiencias que quedan grabadas en la memoria colectiva del barrio. No fue un evento montado desde un escenario ni una actividad pensada para mostrarse. Fue una acción simple, cercana y profundamente humana. Quiero contarla en primera persona y como vecino, porque así se vivió la noche de Halloween junto a parte del equipo de VEA Ayuda Solidaria y Vecinos en Alerta.
La idea nació de una convicción sencilla: las calles también pueden ser un lugar de encuentro, de juego y de alegría compartida. Halloween aparecía como la excusa perfecta para salir, disfrazarnos, romper la rutina y acercarnos a la gente desde otro lugar. Así fue como decidimos recorrer Valle Hermoso y La Falda, caminando durante casi cinco horas, desde que cayó la noche hasta bien entrada la madrugada. Salimos disfrazados, con ganas genuinas de divertirnos y de divertir. No había una edad límite ni un público definido. Durante toda la noche entregamos golosinas a más de mil personas: niños, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad. Porque la alegría no tiene edad y la inclusión no se anuncia: se practica.
Hubo sustos, risas, sorpresas, corridas, fotos improvisadas y muchos baños de espuma. Las calles se llenaron de gritos, carcajadas y vecinos que se animaban a participar, incluso aquellos que al principio miraban desde la vereda con curiosidad. Familias enteras salían de sus casas, chicos disfrazados y otros no tanto, abuelos que se reían como chicos, personas que agradecían no solo la golosina, sino el gesto de estar ahí.
Lo que más me marcó fue ver cómo el clima cambiaba a medida que avanzábamos. Donde había silencio, aparecía movimiento. Donde había rutina, aparecía juego. Halloween se transformó en una excusa para reencontrarnos como comunidad, para compartir un momento distinto, sin diferencias, sin etiquetas. Parte del equipo de VEA Ayuda Solidaria y de Vecinos en Alerta estuvo presente poniendo el cuerpo una vez más. Vecinos y vecinas que se disfrazaron, caminaron durante horas, cargaron bolsas, jugaron, se rieron y se cansaron, pero nunca dejaron de sonreír. Nadie fue espectador: todos fuimos parte.
Esta actividad también refleja una manera de entender la solidaridad. No siempre se trata solo de cubrir necesidades básicas. A veces también se trata de generar experiencias, recuerdos lindos, momentos que rompan con lo cotidiano. Para muchas personas, esta noche fue algo distinto, algo que no pasa todos los días. Desde Vecinos en Alerta creemos en la participación activa, en ocupar el espacio público desde el respeto, la alegría y la organización vecinal. VEA Ayuda Solidaria es una expresión concreta de esa mirada: vecinos ayudando a vecinos, sin banderas partidarias, sin intereses personales, con el único objetivo de fortalecer la comunidad.
Terminamos la noche agotados, llenos de espuma, con los pies cansados y el corazón lleno. Convencidos, una vez más, de que cuando hay voluntad y compromiso, se pueden hacer cosas hermosas.
Si estás leyendo esto y sentís que te gustaría sumarte, te digo algo simple y sincero: siempre hay lugar. Para caminar, para organizar, para proponer ideas nuevas o simplemente para estar. Porque cuando los vecinos nos unimos, la alegría también se vuelve solidaria.
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